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05:35 am – Gonzalo Morales//
Investigan si hubo más bolsas con droga que desaparecieron

Gonzalo Morales–

Desde que ocurrió la tragedia en la fiesta Time Warp, se habló de “la bolsa con droga”. Una bolsa -en singular-, que “el Chino”, encargado de la seguridad interna de Dell Producciones, le entregó a un miembro de Prefectura a las 3 de la mañana, pero que recién abrieron 12 horas después de las primeras muertes. Sin embargo, como Prefectura no informó en el momento de su existencia, la Justicia sigue firme en su hipótesis del “pacto de silencio” entre las partes. Y por eso investiga si esa madrugada había más bolsas con droga decomisada que desaparecieron.

La línea de investigación surge a partir de la declaración de Máximiliano Avila, de 27 años, que el lunes fue detenido por sorpresa en un bar en la esquina de su casa (estaba citado para declarar recién el 13 de mayo). Según fuentes judiciales, Avila declaró que deberían haber habido 4 bolsas, una por cada acceso. Que esas 4 bolsas chicas -que usualmente contienen sustancias prohibidas y elementos cortantes- se juntan en 2 bolsas más grandes. Una de ellas, entonces, es “la bolsa”. De la otra, ni noticias. El dato alimenta la teoría de que los mismos organizadores, autorizados para hacerse cargo de la limpieza después de la fiesta, borraron pruebas.

Avila es amigo de Conci pero igual lo señaló como el responsable legal y el organizador de la fiesta (también a Diego Herrera, director suplente de Dell Producciones y a Martín Gontad, como dueño de la marca Time Warp). Sus abogados pidieron su excarcelación y ayer, junto a los padres de Avila, deambulaban por los pasillos de Comodoro Py a la espera de una respuesta. Pero el fiscal Federico Delgado y el Juez Casanello le dijeron que no. Avila es investigado por haber facilitado el lugar para la venta de drogas con el agravante de que había menores y que fue en el contexto de un espectáculo.

Carlos María Garat, gestor de 73, pidió la prisión domiciliaria. Le harán un estudio socioambiental para ver si, por su edad, se la otorgan. Según su abogado, Garat contó que no tenía capacidad de mando, que sólo era un gestor. ¿Y de Stinfale, qué dijo?, fue la pregunta (señalado como titular de Energy Group, la proveedora del agua y el energizante). “Ah, eso no te lo voy a decir”, contestó.

Ayer, el revuelo que causó la entrega de Conci (ver página 39) puso en segundo plano la indagatoria de Marcelo Acosta, uno de los 19 integrantes de Prefectura que deberán declarar en estos días. Pero se negó a declarar. El ojo está puesto en “la vista gorda” que hicieron quienes debían controlar. Tanto, que una de las líneas de investigación apunta a que adentro de la fiesta -y no sólo en el perímetro- pudo haber efectivos de Narcotráfico de Prefectura.

En la responsabilidad por los controles también apuntan a los inspectores del gobierno de la Ciudad. Avila dijo que los conocía porque son los mismos inspectores que labraron actas similares en otros eventos de la empresa. Si prueban que “al no controlar, permitieron”, no descartan “ir más arriba” en el pedido de indagatorias. “Creemos que las responsabilidades no se agotan en los inspectores”, dijeron fuentes judiciales a Clarín.

Los investigadores saben que el agua que se vendió en la fiesta “no tenía ningún control del Estado”. Y sostienen su teoría del “pacto de silencio”: Dell Producciones no dejaba que entre nadie que no fuera de extrema confianza. Esto es, tenían un grupo de “cortatickets” propios (custodios de las famosas bolsas), sus propios servicios de ambulancias, de socorristas y hasta los puestos de hidratación, adentro, eran suyos. Avila, de hecho, reconoció que no dejaban recargar las botellas con agua del baño porque en el puesto de hidratación les daban “un vasito”. ¿Para qué? le preguntaron. “Por prevención”, dijo.

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