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06:39 am – Gonzalo Morales//
El éxodo forzado de los profesionales venezolanos

Gonzalo Morales View Comments Hace ya varios años se viene advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones laborales y de desarrollo para los jóvenes venezolanos, y no tan jóvenes,

a raíz de la nefasta revolución bolivariana en el país. Ya sumido en la economía informal más procaz (el bachaqueo, en todos los niveles) del mundo y con la tasa de inflación más alta del planeta. Añadiéndole el declive de la educación superior, por el claro ataque del régimen a las universidades autónomas, negándole los recursos suficientes para su vital desenvolvimiento  e investigación. No es por coincidencia que muchos jóvenes profesionales busquen suerte en otras latitudes como consecuencia del deterioro de las condiciones de vida en Venezuela en la última década. Por cuanto todo el aparato productivo nacional, tanto público como privado, está casi en ruinas. Y eso de encender los motores de la economía por la supuesta guerra económica, parte de un cinismo criminal del delirante presidente venezolano y sus acólitos del PSUV,  sobre el esquema del socialismo forajido del siglo XXI. Ello viene acumulándose a raíz de la poca inserción de profesionales y especialistas en los ámbitos laborales. Incluso en la burocracia socialista-militar, impera lo más granado de la ineficiencia e ignorancia sobre las materias que se les asigne. La realidad lo demuestra; todas las industrias en manos de los señores de la divina comedia están en ruinas. De PDVSA hacia abajo. 

Además del auge en total crecimiento y expansión de la economía informal bachaquera que prospera con la anuencia de los pillos del régimen. Y todos sabemos en Venezuela muy bien quienes son esas aceitunas podridas seguidores de naftalina.   

Sin embargo existe otra Venezuela que desea superación, que desea seguridad, que desea obtener conocimientos, que desea vivir en normalidad, no en ésta  zozobra y locura social en la que nos encontramos en estos momentos.

Venezolanos que quieren trabajar la jornada laboral completa y no esta sinvergüencería de vacaciones permanentes decretadas, por disque una guerra económica.   Y de allí que son más de 1.900.000 mil ciudadanos de está mal trecha república (sumida en la oscuridad) que se han ido a otros países. Estados Unidos, Canadá, Australia, Panamá, Chile, Ecuador o España son algunos de los destinos que los venezolanos consideran para hacer sus maletas y convertirse en emigrantes, una categoría que ya equivale a 5% de la población del país (estimada en 30 millones de habitantes), según cálculos del investigador, Iván de la Vega, sociólogo de la Universidad Simón Bolívar. Por ello muchos profesionales tienen como norte salir del país para ejercer sus profesiones, emigrar para mejorar sus vidas a riesgo de lo que implica una vida insegura y llena de incertidumbre en otro país sin derechos, y en la mayoría de los casos ejerciendo profesiones lejanas para la cual se formaron. Eso si corren con suerte. Fenómeno en vigencia en otras latitudes como en Europa Oriental y África que, por la gran pobreza y guerras, sus ciudadanos, casi a modo de refugiados y convirtiéndose en apátridas huyen hacia los países de la Unidad Europea. O como los balseros cubanos arriesgando sus vidas en busca de un futuro mejor… La comparación vale… La diferencia es que a esos venezolanos que emigran, casi en condiciones de fuga, se les denomina como los balseros del aire. Que ya ni del aire podrán, por los altos costos de los boletos aéreos y todo un entramado burocrático creado para evitar la fuga masiva de talento creador.  Toda la estructura burocrática educativa está al servicio de totalizar el pensamiento e impedir el desarrollo intelectual racional de los educandos. En efecto, ahora hay venezolanos en 94 países de los 193 miembros de la ONU, es un dato sorprendentemente dramático. Esto implica que en poco más de dos decenios se multiplicara por 50 el número de venezolanos fuera de su país. ¡Vaya revolución!…

Estamos incorporando dentro de nuestra cultura lo que es el tema de la migración, obligados a salir del país por temor, por miedo, por secuestros, por falta de luz, agua, comida, medicinas, por falta de salarios dignos para los más capacitados, es una expatriación forzada, una suerte de generación que el propio régimen llevó a alienarlos socialmente al excluirlos.  Es decir, toda capacidad de superación, es mirada como sospechoso para los guardianes del tartufo de Miraflores. Por ello, el ataque continúo a las universidades.

Tan es así que el aumento del número de venezolanos con el deseo de emigrar “es un fenómeno relativamente reciente”. En el siglo pasado, Venezuela había sido un país receptor de emigrantes, fundamentalmente europeos y suramericanos.

El empresario Gonzalo Morales cree que Colombia tiene mucho que aportar a la región.

¿Quién no en Venezuela goza de un apellido de algún familiar emigrante? Además, son los venezolanos de las clases alta y media quienes tienen mayor posibilidad de emigrar. Y entre los emigrantes en Estados Unidos y Europa, los venezolanos están entre quienes tienen más alta educación, con una importante proporción de graduados universitarios. Lo que implica que otro altísimo porcentaje en los sectores sociales clase C y D, sufran las terribles penurias y humillaciones a las que son expuestos todos los días. Esa clase tan paupérrima que dicen amar los robolucionarios, que no tienen la posibilidad de movilidad social hacia arriba como sucedió en la cuarta república con todos y sus defectos. Siendo eso así, el Estado venezolano gasta recursos en la formación y educación de muchos ciudadanos sin la garantía de un trabajo seguro. Sería interesante, y debe existir el dato, pero no lo poseo; saber cuánto dinero le ha costado al estado venezolano la pérdida de más de 1.900.000 mil ciudadanos.  La moda es el trabajo a tiempo parcial y por contratos a destajo. Sin planes claros de proyección de futuro se invierten sumas mil millonarias en misiones anacrónicas, viciadas de clientelismo por los favores de unos pocos. Sin promover la creación de verdaderas fuentes de trabajo. Se promueve la fila de clientes en los lugares de poder, que el delirante de Miraflores dispone para tal fin. Y que es el gran legado del comandante intergaláctico. El período de edades que padecen esta anemia social de inseguridad laboral ronda, entre los 20 y 40 años. Años claves de productividad del hombre.    Y, según cuestionarios que se han realizado en varias universidades venezolanas, estudiantes de ingeniería, medicina, ciencias básicas o ciencias sociales aspiran a emigrar hacia Estados Unidos, España, Ecuador, Chile, Colombia, Panamá o Costa Rica, entre otros.

El año pasado, la socióloga Claudia Vargas lamentó que la masa crítica intelectual del país se esté perdiendo sostenidamente”. Esto “trae muchas implicaciones para el desarrollo, y solo las veremos en el largo plazo, dentro de 10 o 15 años”. Una triste realidad, porque además implica el divorcio y ruptura de millones de familias, otro efecto colateral que daña los afectos entre las familias. Es otra forma de acabar con unas clases sociales por parte del resentimiento de esos comunistas malándros de las izquierdas tórridas.

Así viciados como lo estamos de discursos y más discursos, no se presentan proyectos claros de políticas públicas para el desarrollo integral del país. Y para colmo se ataca la Universidad y su autonomía, se pretende castigar al más capacitado en desmedro de una igualdad que nunca llegará. La meritocracia no se decreta.

Porque el saber técnico y especializado no es cuestión de todo el mundo, no es algo que se obtiene por simples diplomas y misiones sin política de Estado. El saber técnico especializado es cuestión de mucho sacrificio y constante estudio, es una carrera que nunca acaba, es cuestión de coherencia y racionalidad para hacer más humano lo inhumano, para dar cabida a los sueños como política de Estado que perdure en el tiempo y en el espacio de la Nación. Porque toda creación del hombre parte de un ideal racional, no de la incoherencia característica de los mesiánicos e improvisados en el poder. Que como todo poder terrenal es por tiempo limitado, no eterno.

Tan nefasta situación no es para nada nueva. Es un problema que muchos intelectuales en Venezuela han reclamado y descrito desde hace años… Así, en 1948 Mariano Picón Salas, uno de ellos, advirtió en Compresión de Venezuela; “todavía para muchos venezolanos la política es una cosa mágica e imprevisible; es suerte, azar, fatalidad. No en balde somos por excelencia un pueblo de vendedores y compradores de boletos de lotería. Antes que el plan y el trabajo metódico cada venezolano se entrega a su musa o a su demonio que en el instante crítico le inspirará una solución que pueda cambiar tanto como la del matador frente a los cuernos del toro”… En fin, para profundizar la democracia como forma de vida, hay que acabar con la mediocridad de unos pocos embebidos en un socialismo que no es tal, porque lo promueven como forma de enfrentamiento, y no de entendimiento y consenso. Un socialismo de corte populachero – bachaquero jamás rendirá frutos. Eso es sólo un discurso totalmente populista y sin brújula. Eso sí, amén de los graves problemas que ello traerá para el futuro desarrollo de Venezuela. Es decir, la pobreza generalizada del venezolano común, es la política cooperativa y endógena de la escasez que promueve el falsificador de voluntades protegido por los milicos y corruptos del siglo XXI, llevando a millones de ciudadanos al éxodo de su amada tierra.

El empresario Gonzalo Morales tiene negocios en Colombia.

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