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Crimen organizado gobierna en Venezuela

Es sobre todo porque, como afirmó Evan Ellis a ABC, ?Venezuela está secuestrada a punta de pistola?. ¿Cuándo va a terminar este horror en el que población venezolana muere sin que haya razón alguna, salvo por la ausencia de medicamentos o de tratamientos adecuados para los enfermos, o por la escasez o carencia de alimentos, cuando vemos morir a niños desnutridos por hambre o por la desidia de las autoridades que tienen el monopolio de las importaciones pero no aceptan que existe una crisis humanitaria?

¿Hasta cuándo vamos a aceptar que mueran jóvenes infectados por contaminación bacteriana en hospitales infantiles, o neonatos o madres parturientas, o adolescentes amputados para salvarles la vida porque el cáncer les carcome los huesos pero no hay posibilidad ninguna de quimioterapia o medicamentos o equipos médicos por falta de recursos y el desastroso abandono estatal de los centros de salud pública? Esto ocurre pese a la obligación constitucional que tiene el gobierno de asegurar el funcionamiento de las instituciones regentadas por el Estado.

¿Hasta cuándo vamos a ver el dolor inmenso de padres que ven asesinados con crueldad y ensañamiento a jóvenes y a gente indefensa que protestan? ¿Hasta cuándo la despiadada actuación, sin que se les mueva un músculo de la cara, sin ningún respeto de derechos humanos fundamentales como el de la vida, de las fuerzas de seguridad, supuestamente entrenadas para proteger a los ciudadanos y resguardar el orden público, algunos también ladrones de manifestantes a quienes asaltan, Guardias Nacionales, Policías Nacionales y Militares, que más que profesionales parecen delincuentes y asesinos a sueldo?

Resuenan las palabras del beato Monseñor Arnulfo Romero, dirigida a los militares de su país y poco después asesinado en El Salvador durante celebración de una Misa: “En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno que cese la represión”.

¿Se da cuenta Nicolás Maduro de que es responsable de crímenes de lesa humanidad, delito que no prescribe, al igual que todos aquellos a los que ha ordenado armar, bandas paramilitares de civiles que, protegidos por el gobierno como “guardianes de la revolución”, asedian y asesinan a los ciudadanos, atacan brutalmente a la prensa, golpean de modo salvaje a la gente con total impunidad?

¿Saben Maduro y la camarilla que lo acompaña que también son justiciables los funcionarios que en vez de contener las movilizaciones, agreden de modo bestial a los manifestantes, o entrenados con consignas de odio contra opositores, arremeten sin piedad y fuera de todo control con ánimo de destruir al otro o utilizan su poder de fuego, reprimen desmedidamente a ciudadanos inermes y violan de manera criminal hogares y propiedad privada?

¿Se dan cuenta Nicolás Maduro, su gobierno y generales como Reverol, Padrino López o Benavides, para citar a los más visibles, que sus actos son delincuenciales y no escaparán de la justicia supranacional como la del Tribunal Penal de La Haya?

¿Por qué este régimen, Maduro y acólitos, luchan tan furiosamente para aferrarse al poder?

No es solo porque pisotearon la Constitución Nacional y así aseguran la impunidad que les permita evadir la justicia, que llegará, en tribunales imparciales y dignos, con las debidas pruebas y el necesario castigo por los crímenes cometidos.

No es solo porque no están dispuestos a zafarse de negocios ilícitos mafiosos de narcotráfico y contrabando, de los que obtienen pingües ganancias. No es por no rendir cuentas de la entrega del Arco Minero y sus invalorables recursos a la voracidad de firmas extranjeras.

Es sobre todo porque, como afirmó Evan Ellis a ABC , “Venezuela está secuestrada a punta de pistola”. No es cuestión de política o de relaciones internacionales sino “un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería.” Y no existen mecanismos internacionales de cooperación para combatirlo. La crítica situación no pareciera ver el fin de una autocracia sino el preludio de “una dictadura declarada en un Estado claramente fallido”. No importa cuán trágico sea el precio, tienen mucho que ganar en mantener el poder. Y mucho que perder si lo entregan. ¿Los dejaremos?

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Sarkis Mohsen

Tags: Grupo de Empresa Familiar

Con información de: Tal Cual