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Cheyre detenido: Los hechos que han marcado la vida del comandante del “nunca más” | Emol.com

SANTIAGO.- La orden de detención emitida por el juez Mario Carroza en contra del ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre (68 años), por su presunta participación como cómplice en hechos relacionados con el caso Caravana de la Muerte , es el último capítulo que se escribe en la historia del retirado militar, cuya carrera ha estado marcada por hechos controversiales.

Su rol posterior al golpe militar de 1973 mientras estuvo destinado en La Serena; su cargos bajo el régimen militar; sus vínculos con el conglomerado de la Concertación; el histórico discurso del “nunca más” ya en el cargo como comandante en jefe (2002-2006); la tragedia de Antuco ocurrida bajo su mandato con un triste saldo de 45 conscriptos muertos, y hoy su orden de detención, son parte de esta carrera que ha llevado a Cheyre a estar constantemente bajo la lupa de organismos de derechos humanos, de la Justicia y de distintos actores políticos del país, tanto para atacarlo como para defenderlo.

Tradición militar

Hijo del general Emilio Cheyre Toutin y Mara Espinosa Buxton, completó sus estudios de Humanidades en el Colegio San Ignacio de El Bosque, para luego ingresar a la Escuela Militar, donde egresó con 19 años como el mejor alumno (primera antigüedad). También repitió notas sobresalientes en la Academia de Guerra, en la que estudian quienes quieren hacer carrera como general. Son tres años de formación, a la que no entra cualquiera. De cien postulantes, se admiten 40. Además de mateo, siempre ha sido un aficionado al deporte, con entrenamiento de paracaidista.

Sus primeras destinaciones fueron el Regimiento de Infantería N° 11 de Valdivia (1967-1968), la Escuela de Infantería de San Bernardo (1968) y la Escuela de Paracaidistas y FF.EE. (1969). En 1971 fue asignado a la Escuela Militar, donde fue comandante de Sección de Cadetes y profesor de Técnica y Táctica de Infantería, carrera académica que tendría un giro a partir de 1973.

Tras el golpe de Estado, Cheyre se desempeñó como ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento de Artillería Motorizado N° 2, en La Serena. En esta destinación, su nombre aparece vinculado a dos casos de violaciones de derechos humanos.

De acuerdo a la investigación llevada adelante por el juez Carroza, el 16 de octubre de 1973 “arriba a la ciudad de La Serena un helicóptero Puma del Ejército de Chile” con un grupo de militares comandados por Arellano Stark, quien tras sostener una reunión con Ariosto Lapostol, requiere información sobre 15 prisioneros políticos que serían ajusticiados sin juicio previo alguno”.

Según Cheyre, él nunca tuvo conocimientos de estos hechos. Sin embargo, Carroza refuta esta posición. “Sin perjuicio de las circunstancias que rodean sus acciones, el elemento esencial es su conocimiento de lo que se estaba realizando en esas 3 horas que estuvo la comitiva en La Serena”, señaló el magistrado al explicar por qué ordenó su detención en calidad de cómplice de las torturas y asesinatos de 15 personas.

Caso Lejderman

El segundo hecho que involucra a Cheyre ocurrió el 8 de diciembre de ese mismo año, en el contexto del asesinato del argentino Bernardo Lejderman y la mexicana Rosario Ávalos, cuyo hijo de 2 años fue entregado por el entonces teniente de 25 años a un convento de monjas. La versión oficial de 1973, es que ambos se dinamitaron tras enfrentarse con efectivos militares, lo que con el tiempo demostraría no ser cierto.

El retirado militar dijo que se enteró de la verdad con el inicio del proceso judicial en 1998, para el que prestó declaraciones. “Este caso tuvo distintas instancias judiciales y un fallo final de la Corte Suprema. No se me imputó nunca nada, porque mi única acción fue ejecutar la orden de entregar al niño al convento, solo conociendo la versión oficial que se nos dio durante más de una década”.

El caso volvería al primer plano, en agosto de 2013, en una entrevista de televisión en que el retirado militar compartió set con Ernesto Lejderman, hijo del matrimonio asesinado. Esto reactivó los cuestionamientos en su contra de parte de organismos de derechos humanos.

El elegido

No obstante, cuando estos hechos aún no eran de conocimiento público, Cheyre, o “Juan soldado” como lo llamaban las tropas, por sus conocimientos y preparación, siempre tuvo una alta valoración en la institución militar, lo que luego se replicaría en el mundo político durante la transición.

Se comentaba que el fallecido general Pinochet siempre lo consideró, ya que “estaba muy consciente de sus capacidades; le tenía un gran respeto, lo puso siempre en los mejores puestos, lo nombró director de la Academia de Guerra, lo envió a España, lo nombró comandante de los Institutos Militares; es decir, tuvo una confianza enorme en él. De hecho, el general Izurieta lo envió un par de veces a Londres cuando el general Pinochet estuvo detenido”.

Tras la difícil década de 1970 y luego de realizar el Curso Regular de Estado Mayor, estuvo en Sudáfrica durante 1981, y luego ejerció la docencia en la Academia de Guerra. En 1987 es designado comandante del Regimiento de Infantería Nº 4 “Rancagua”, y luego como comandante del Regimiento de Infantería N° 23 “Copiapó”. Paralelamente, entre 1987 y 1990 se desempeñó como intendente de la región de Atacama.

Entre 1990 y 1994 fue director de la Academia de Guerra, y entre 1994 y 1996 fue agregado de Defensa y Militar ante la Embajada de Chile en España. Posteriormente fue comandante de Institutos Militares (1997-2000), y Jefe de Estado Mayor General del Ejército (2001-2002).

Juan Emilio Cheyre: “Antuco fue lo más doloroso de mi carrera”

Como docente militar, pasó a la historia como el hombre que amplió los horizontes de sus alumnos, al incorporar ramos de distintas carreras como administración de empresas y periodismo, además de darles la posibilidad de terminar sus estudios en la universidad vestidos sin ropas militares si no que como ciudadanos comunes. Fueros sus primeros actos para acercar los militares al mundo civil. La “reestructuración cheyrana”, además, incluyó como ramo obligatorio derechos humanos internacionales.

Todo esto contribuyó a que finalmente llegará al máximo cargo militar, ya que se fue ganando la confianza de la gobernante Concertación, cuyos políticos siempre lo defendieron, incluso tras la tragedia de Antuco. Así se denomina a los hechos que llevaron a la muerte a 45 conscriptos que hacían su Servicio militar en el Ejército de Chile, producto de decisiones de sus superiores que les ordenaron marchar durante una ventisca con -35° de temperatura en mayo de 2005.

Los jóvenes murieron congelados, conmocionando al país. Cheyre, que fue criticado por los familiares de las víctimas, calificó la tragedia como ” lo más doloroso de mi carrera “.

“Nunca más”

Un punto decisivo de su llegada a la comandancia fue su encuentro en 1996 con el ex Presidente Ricardo Lagos, en El Escorial, España, donde el Ejército organizó junto a la Fundación Ortega y Gasset el seminario “Las FF.AA. y la transición a la democracia”.

El certamen fue preparado por el embajador Álvaro Briones y por el entonces agregado militar en Madrid, Juan Emilio Cheyre, bajo la anuencia del general Pinochet, y fue el primer acercamiento de los militares con el mundo socialista.

Precisamente, bajo la administración de Lagos, fue nombrado comandante en jefe del Ejército, cargo desde donde se intentó desmarcarse de su antecesor, Ricardo Izurieta, quien apoyó explícitamente a Pinochet; Cheyre, en cambio, buscó reivindicar al Ejército por las violaciones a los derechos humanos. En noviembre de 2004 publicó el documento “Ejército de Chile: el fin de una visión”, donde asume la responsabilidad del Ejército en los crímenes de la dictadura.

Juan Emilio Cheyre: “Nunca más excesos, crímenes, violencia y terrorismo. Nunca más un sector ausente y espectador pasivo. En fin, nunca más una sociedad chilena dividida” En sus discursos previos, como el pronunciado el 13 de junio de 2003 , señaló: “El Ejército está viviendo una gran transformación. (…) Sin embargo, el tema es más amplio. Debo decirlo: siento que pese a todo seguimos siendo prisioneros del pasado. Tenemos grandes dolores (…) Me refiero al nunca más una clase política que fue incapaz de controlar la crisis que culminó en septiembre de 1973. Nunca más a los sectores que nos incitaron y avalaron oficialmente nuestro actuar en la crisis que provocaron. Nunca más excesos, crímenes, violencia y terrorismo. Nunca más un sector ausente y espectador pasivo. En fin, nunca más una sociedad chilena dividida”.

Pero el pasado siempre ha vuelto una y otra vez sobre Cheyre. Ya retirado, se dedicó a impartir clases en la Universidad Católica, donde fue director de estudios internacionales hasta ayer. Junto con ello, también presentó su renuncia como consejero del Servicio Electoral, todo esto mientras pasaba su primera noche como detenido en un regimiento de Peñalolén, porque ahora debe preparar su defensa por hechos que siguen marcando a Chile hasta hoy.

© Chery

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Con información de: Emol