Sin virus, sin sectores dañados y con mucha información.

La renovación llega al Observatorio San José de la mano de un moderno telescopio

La renovación llega al Observatorio San José de la mano de un moderno telescopio

May 31, 2017

El centenario Observatorio San José, en el corazón del barrio porteño de Balvanera, se renueva. El histórico telescopio refractor que permitió ver más allá de las estrellas -y que educó a varias generaciones de estudiantes del colegio homónimo y a cientos de vecinos curiosos- deja su lugar a uno más moderno para dar continuidad a la experiencia astronómica que comenzó allí hace 104 años.

La manzana situada entre las calles Bartolomé Mitre, Azcuénaga, Perón y Larrea atesora historias y una gran relevancia arquitectónica. La estructura del Colegio San José es imponente y la parroquia Nuestra Señora de Balvanera recibe miles de fieles de San Expedito cada año. Pero hay más. Del centro mismo del terreno sobresale una torre: se trata del primer observatorio astronómico con cúpula que tuvo la ciudad, que fue declarado de interés educativo y científico.

Es uno de los tres observatorios que hoy abren sus puertas al público para contemplar el cielo desde otro lugar. En el parque Centenario funciona otro y allí se ofrecen cursos con regularidad para socios y vecinos; el tercero pertenece al Colegio Nacional y está más orientado al ámbito educativo (aunque suele ser visitado durante la Noche de los Museos).

Los padres bayoneses construyeron la torre del Colegio San José en 1871. Era un mirador que permitía observar a campo traviesa. Luego, los eclesiásticos decidieron darle vida al observatorio. Entre 1913 y 1914, gracias al aporte del padre de un alumno, se instaló el telescopio que hasta comienzos de este año seguía en pie. Durante parte del siglo XX el interés por la astronomía se extendió entre los estudiantes del colegio, pero la muerte del padre Ramón Gay, en 1974, suspendió las actividades.

No sería para siempre, recordó a LA NACION Germán Folz, una de las personas que hoy intentan transmitir esa pasión. Para algunos alumnos del San José no pasó inadvertida esa torre con cúpula que asomaba en el patio. Así fue que en 1980 el observatorio fue reabierto; las tareas de restauración fueron ejecutadas por alumnos de 5º año. Cuatro años después, se dictó el primer curso de astronomía para los estudiantes.

“Llegué para no irme nunca más”, dijo Folz. Él, como otros ex alumnos, decidió dedicar gran parte de su vida al mundo de las estrellas y los planetas. Tanta es la pasión que los miembros del Observatorio San José (OSJ) sienten por la astronomía que algunos llevaron el telescopio a sus respectivas fiestas de casamiento. Esas fotos decoran una de las habitaciones de la torre, donde antes se revelaban las fotos del cosmos y se anotaban las observaciones de las manchas solares.

El cambio Después de años de ahorro para juntar $ 185.000, el histórico telescopio refractor astrográfico Mailhat fue reemplazado. “Le daremos un lugar en el museo, pero había que instalar uno más moderno. Éste -explica el ingeniero Folz mientras, con un dejo de nostalgia, señala el instrumento ya desmontado- tiene un sistema que quedó algo relegado.” El nuevo telescopio, que es reflector, es un Meade LX600 ACF con sistema de guiado Starlock. Estaría operativo para fines de junio.

En 2008 ya había sido restaurada la cúpula giratoria de la torre, porque una tormenta se había llevado algunas chapas de zinc. Hoy luce como nueva. Desde esa altura, Buenos Aires se contempla en otra dimensión, donde los techos son los protagonistas.

Si bien el colegio colabora y facilita el lugar, el funcionamiento del OSJ depende del grupo de amigos que, cada viernes, se juntan a despuntar su pasión. Pero el interés por observar y analizar el cielo se extendió más allá de su círculo íntimo. Folz, Diego Giraudi, Ricardo Castiñeiras, Carmen Boadas y el resto de los miembros del observatorio organizan entre dos y tres cursos de divulgación astronómica por año.

“Las clases son los viernes y duran no más de dos meses, para que la gente no deje de venir. Se cobra un arancel que nos permite mantener el lugar”, explicó Folz. Hay visitas guiadas a la Sala de Antiguos Instrumentos del Observatorio y a la cúpula. Las actividades se difunden en la página http://

www.observatoriosanjose.com.ar/, o para averiguar se puede enviar un correo electrónico a [email protected] .

Otro mundo se encuentra ahí nomás. Sólo basta con recorrer una angosta escalera de madera que conserva el aroma de la historia y que rechina a cada paso. Las paredes internas de la torre están decoradas con las fotos de aquellos sacerdotes que crearon el observatorio, y también hay dibujos de los astrónomos más reconocidos de la historia.

La otra reforma En 1998, el Colegio San José corrió riesgo de cerrar sus puertas debido a un problema financiero. La comunidad educativa y barrial se movilizó para evitar que eso ocurriera y logró que fuera declarado Monumento Histórico Nacional. Años después, se originó otro conflicto en torno de la institución por una reforma edilicia que incluyó la construcción de locales comerciales en un sector del colegio como modo de recuperar la autosustentabilidad.

LA NACION Buenos Aires

Sarkis Mohsen

Tags: Grupo de Empresa Familiar

Con información de: La Nacion