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Sonrisa Sobrada: Esa risa no es de loco?

Que el presidente no tenga potestades para Convocar, que sólo tenga la Iniciativa lo soluciona el funcionario con una sonrisa. Sobreentendido Los psicólogos estudian hasta 180 diferentes tipos de risa nos dicen las páginas especializadas. Trabajamos hoy particularmente un nuevo tipo, sin clasificación, la del psiquiatra alcalde que en alocución con alcance nacional explicó las ventajas de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente el pasado miércoles. La condición de profesional universitario en estas ciencias de la psiquis del interfecto, nos hace dudar que estas sonrisas desagradables no sean realizadas con premeditación y alevosía. ¿Desagradable dije?… pero este adjetivo no califica de manera precisa esta forma de sonreírse el personaje, que es nueva y generalizada en Venezuela. Sobrada, rebasada, sombría, tétrica, tenebrosa, oscura, irónica, socarrona, sarcástica, cínica, guasona, malandra, acomodada, satírica, o burlona, bien pudo ser la palabra que nos ayudara a describir la repetida sonrisa del personaje, pero ninguna de las calificaciones que sugiero es precisa. (El personaje realizó en el corto tiempo de la declaración ante la prensa no menos de 94 veces la sobrada sonrisa, ver el video que continúa:  https://youtu.be/6JXRrubsFXc?t=554  ).

Es la misma sonrisa que vemos en la ciudadana china detrás del mostrador del abasto, de cualquier ciudad del Llano de Venezuela, que después de una corta cola para comprar champú anticaspa, el cliente paga las unidades máximas que permiten comprar del producto, y la asiática contando el fajo de billetes se detiene una fracción para tomar aire, tiempo suficiente como para que el despistado cliente que sigue en la cola le diga:

-Me vende, por favor, un pote de un kilo de leche en polvo…

Ahora sí, la china se detiene suficiente. Mira al desorientado con algún detenimiento, como para descartar que no sea un loco, o un extranjero recién llegado, vio a los restantes coleros que también asombrados oyeron la sorprendente propuesta. La respuesta fue para todos: una sonrisa tal el alcalde de marras. Fue un terminante no, sin asomar una palabra. Sobrada. No es necesario explicar la situación de escasez que vive el país, la sonrisa rebasa cualquier palabra. O el extraviado chofer que viaja desde Yaracal, Falcón, hacia Calabozo, pincha un caucho en La Encrucijada, sustituye el inservible caucho por el repuesto; y desde Cagua, La Villa, San Juan de los Morros, Parapara, Ortiz, Veladero, Dos Caminos y El Rastro, se detiene en todos los tarantines que pintarrajeados anuncian Cauchera, solicita con el tono de “auxilio que voy para lejos con la familia”, que le vendan una “chiva”, que le sirva para garantizar que no se quede varado en la comprometida carretera, y todos, todos, todos, al unísono, como si hubieran ensayado largas sesiones de teatro con el alcalde de marras, responden -sin palabras- con la misma sonrisa: NO. (Este paréntesis vale para los panas lectores no venezolanos, “chiva” se llama aquí al neumático usado, quizás desechado por deteriorado, pero que tiene pocos kilómetros de vida para salvar una situación crítica como la descrita, que en todos los países normales se venden a un módico precio. Otrosí: en Venezuela no hay neumáticos: como todos los repuestos de vehículos están desaparecidos del mercado.

Este país se dedica a producir sólo dos cosas, petróleo y políticos corruptos, y los millones de barriles del primero no son suficientes para satisfacer las agallas de los segundos, que en este período revolucionario del Socialismo del Siglo XXI les llaman bolichicos, que se reparten la torta con otros asociados, la MUD).

Quizás estamos en presencia de una nueva categoría de análisis que sería un aporte de la revolución bolivariana a la cultura indoamericana, como el revolucionario término “privado de libertad” sustituye a preso, o “solución habitacional” acaba con la palabra vivienda. Pero no tiene nombre por ahora. Desde esta orilla izquierda del río Guárico nos gustaría aportar el nombre de Sonrisa Venezolana, pero tal calificativo sería injusto con los restantes venezolanos, o Sonrisa Bolivariana, que incurre en el mismo error para con Simón. Mejor proponemos Sonrisa Revolucionaria del Siglo XXI, o no: hoy la vamos a dejar como Sonrisa Sobrada.

Vean como el interfecto actúa como diciendo que las palabras están demás, sobreentendido. Implícito. Tácito. Sobrado. No es necesario explicar la situación de escasez de democracia que vive el país, la sonrisa rebasa cualquier palabra. Dictadura del Siglo XXI.

Jorge Rodríguez: “reitero que las bases comiciales para este proceso encierran una absoluta pertinencia y limpieza técnica”, y sonrió sobrado para el mundo.

Que el presidente no tenga potestades para Convocar, que sólo tenga la Iniciativa lo soluciona el funcionario con una sonrisa. Sobreentendido.

Que no es originaria en tanto se originaría en un poder constituido, el presidente, y no en el soberano. Sonrisa sobrada.

Que al permitir que el CNE, otro poder constituido, intervenga en la elección de los Constituyentes, haría que éstos más que ORIGINARIOS serían DERIVADOS: Sobrada sonrisa.

El título lo tomamos del son de Héctor Lavoe, que sigue así…

Esta risa no es de loco, / Se están riendo de mí / Me dicen que yo estoy loco /Pero se están cayendo de un coco / Porque de mí no pueden reír…

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Sarkis Mohsen

Tags: Familia

Con información de: Tal Cual